¿Cómo puede ser eso de…. ‘concierto ausente’…? Estaban los organizadores, estaban los músicos, cerrada la iglesia,… callados los instrumentos.
Por resolución de la autoridad cultural, y de la otra, la regional superior, no habrá conciertos de “Música Antigua” en Murcia. La jerarquía, -cívico-política, por supuesto-, ha dispuesto que:
· Hay que recortar en gastos superfluos (la ostentosa y mandataria autoridad regional considera y explicita que la MÚSICA antigua y clásica es un relumbrón y despilfarro), y hay que impedir, de golpe o poco a poco, y sin estimar otras alternativas propuestas por los músicos, que los músicos ejercen y que los ciudadanos se cultiven y gocen del arte.
· No habrá ciclo de Música Antigua, ni conciertos ni encuentros de música para órgano -¡con lo que costó restaurarlos en Murcia-, ni otros muestras y conciertos musicales. Hasta el punto de que la Orquesta Sinfónica de la Región está en peligro.
· ¿A que va a resultar un trasunto del célebre poema de Bertold Brecht? Es la caza y poda contra quienes se dediquen a lo verdaderamente humano y cultural: pues no tienen el salvoconducto que confiere el ladrillo urbanizador, el aeropuerto supernecesario, el puerto nuevo y los macroconciertos y las costosas exposiciones.
Primero empezaron con los docentes y los sanitarios, inmediatamente, con todos los funcionarios. Luego con los Músicos, enseguida con los actores y los artistas plásticos,… Cuando ya nadie sepa a qué se dedicaban ni si existieron alguna vez, todavía permanecerá el cartel de “AGUA PARA TODOS… los ladrillos” y campañas similares, financiadas por la autoridad de los últimos 16 años . Y la autoridad cultural, -?- política, por supuesto-, seguirá diciendo que Murcia ocupa el cuarto lugar del mundo mundial en eso insufrible –y, por tanto, prescindible- que se llama ‘cultura’ y que sirve para salir en las portadas y fotos.
Para protestar acudimos a la puerta de la iglesia de san Juan de Dios: la consejería de Cultura y Turismo ha cancelado el ciclo de Música Antigua y del ciclo de Órganos Históricos, ambos con gran tradición en la Región de Murcia. Y asistimos al “Concierto Ausente” donde, esta vez, fue la palabra la protagonista: la protesta se verbalizó. Los organizadores y músicos que quisieron intervenir (era abierto y libre) mostraron su indignación con estimable y severa educación, como corresponde, ante el ataque de la “feliz gobernación” murciana: No ha lugar ni presupuesto para la Cultura (sí lo hay para la megalomanía cultureta).
Los ciudadanos asistentes, ciertamente molestos, -“¡con lo que ha costado instituir y consolidar los conciertos,…!; y todos, sin perder la inteligencia y el buen ánimo, dejaron una pregunta en el aire de la noche murciana, que ha de empezar a responderse:
- “Y, ahora, ¿qué…?”
Desde luego, no dejarse caer de brazos y desánimo. Buscar la presencia en la unidad con los otros colectivos afectados por la acción de gobierno.
Y mantener el contacto a través de las redes sociales y el correo electrónico. Que cada cual haga lo que pueda, pero, eso sí, en contacto con los demás.