jueves, 23 de abril de 2009

PALABRAS EN LA NOCHE: LA CITA DE LAS LECTURAS


Se acerca la medianoche. En un ambiente primaveral, con agradable temperatura ambiente aun considerando la hora, en el jardín del Museo de la Ciudad, Soren Peñalver, poeta de personalísima singularidad, actúa de coordinador no ceremonioso, con amistad afable para con todos los presentes y también los ausentes, en este su tiempo literario, como cada 23 de abril recién inaugurado, dedicado a los textos poéticos; pero, sobre todo, a un buen puñado de amigas y amigos que escriben y que leen, que aquí están gustosos en la cita.

Leen poemas, cuentan y explican anécdotas que viene al caso, recitan,… se intercambian palabras: el jardín se ha convertido en la Casa de la Presencia, como dice Octavio Paz. Es la noche literaria por excelencia, cuando nos acordamos de Cervantes y de Shakespeare.

Y, entremezclando las palabras con la música, con notable inspiración, Manuel Muñoz Zielinski, músico y fotógrafo, artista múltiple, acompaña a quienes hablan y ameniza continuamente con su guitarra, sin protagonismo pero, cuando calla, se nota su falta. Improvisa y crea, acomodándose a cada texto, a cada voz, con cálida afabilidad de música y palabra, sin estridencia alguna.

La noche sigue amable en lo atmosférico y cada vez más cálida y emotiva en los textos de quienes acceden al atril que administra Soren Peñalver. Siguen y se enlazan los poemas, los relatos, los recuerdos creadores, las referencias literarias,…

En las mesas redondas dispuestas en el jardín, circulares y para el ambiente de diálogo poético y literario, la dirección del museo nos obsequia con frutas frescas cortadas y copa de cava, que agregan un toque dulce a la noche de las letras.

…No puede faltar Miguel de Cervantes. Y resuena Neruda, y la palabra de García Lorca. Hablan escritores y poetas murcianos. Aparece también Machado, Jaime Gil de Biedma con su abrazos, (“Pasan lentos los días /y muchas veces estuvimos solos. / Pero luego hay momentos felices/para dejarse ser en amistad./Mirad:/ somos nosotros”).

Y se hablado esta noche en varios idiomas. Hay que señalar los dos poemas recitados en rumano por Lumínitas Pigüi (“Lago azul”, “Y si…”) y vertidos al odre del castellano por su hija, Juana López Pigüi.

Más poemas, más textos y palabras surcan sutilmente la noche cálida de Murcia, desde que Jesús Fuentes Ródenas inaugurara lecturas con el poema de la niña malograda.

Lectura continuada y música, cava y frutas, aplausos y miradas cómplices y complacidas. Así se ha llegado a las dos de la madrugada. Ha sido un momento emocionante en torno a la poesía y a la vida de los poetas; alegre porque se vive este encuentro. Volvemos a la calle, regresando de un ambiente de tranquila, a la vez que inquieta noche de las ideas, de los poemas, de la palabra escrita y dicha en voz alta, donde los libros emitían olores de noche cálida primaveral de Murcia.

Antes de dormir, lo mejor que se puede hacer en La Noche de los Libros es leer un momento, en la cama, algún párrafo, fragmentos de ese ejemplar que tenemos vivo en la comunicación con su autor, que nos conducirá al territorio de la imaginación, del pensamiento y de los sueños.

2 comentarios:

  1. ...cómo me hubiera gustado asistir!
    Gracias, he podido estar contigo.

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  2. Al contrario que la carne; los versos, cuanto mas fuego, mas crudos.

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