Se acerca la medianoche. En un ambiente primaveral, con agradable temperatura ambiente aun considerando la hora, en el jardín del Museo de
Leen poemas, cuentan y explican anécdotas que viene al caso, recitan,… se intercambian palabras: el jardín se ha convertido en
Y, entremezclando las palabras con la música, con notable inspiración, Manuel Muñoz Zielinski, músico y fotógrafo, artista múltiple, acompaña a quienes hablan y ameniza continuamente con su guitarra, sin protagonismo pero, cuando calla, se nota su falta. Improvisa y crea, acomodándose a cada texto, a cada voz, con cálida afabilidad de música y palabra, sin estridencia alguna.
La noche sigue amable en lo atmosférico y cada vez más cálida y emotiva en los textos de quienes acceden al atril que administra Soren Peñalver. Siguen y se enlazan los poemas, los relatos, los recuerdos creadores, las referencias literarias,…
En las mesas redondas dispuestas en el jardín, circulares y para el ambiente de diálogo poético y literario, la dirección del museo nos obsequia con frutas frescas cortadas y copa de cava, que agregan un toque dulce a la noche de las letras.
…No puede faltar Miguel de Cervantes. Y resuena Neruda, y la palabra de García Lorca. Hablan escritores y poetas murcianos. Aparece también Machado, Jaime Gil de Biedma con su abrazos, (“Pasan lentos los días /y muchas veces estuvimos solos. / Pero luego hay momentos felices/para dejarse ser en amistad./Mirad:/ somos nosotros”).
Y se hablado esta noche en varios idiomas. Hay que señalar los dos poemas recitados en rumano por Lumínitas Pigüi (“Lago azul”, “Y si…”) y vertidos al odre del castellano por su hija, Juana López Pigüi.
Más poemas, más textos y palabras surcan sutilmente la noche cálida de Murcia, desde que Jesús Fuentes Ródenas inaugurara lecturas con el poema de la niña malograda.
Lectura continuada y música, cava y frutas, aplausos y miradas cómplices y complacidas. Así se ha llegado a las dos de la madrugada. Ha sido un momento emocionante en torno a la poesía y a la vida de los poetas; alegre porque se vive este encuentro. Volvemos a la calle, regresando de un ambiente de tranquila, a la vez que inquieta noche de las ideas, de los poemas, de la palabra escrita y dicha en voz alta, donde los libros emitían olores de noche cálida primaveral de Murcia.
Antes de dormir, lo mejor que se puede hacer en
