lunes, 20 de mayo de 2013

1888-2013: LIBRERÍA “ESCARABAJAL”, DE CARTAGENA, HA CERRADO. SÓLO UNA PÁGINA EN LA HISTORIA.



In Memoriam:
¿Serán las Librerías sólo territorios vivos en el recuerdo de quienes las hayan visitado y, por tanto, pasar a ser considerados como lugares exóticos?
La respuesta no se debe ni se puede hacer desde el presente palpitante y estremecido.

18 de mayo de 2013.
Las diez de la noche son.

 Con puntualidad avisada, Ana Escarabajal, la dueña y gerente de la Librería, desde un atril en el que descansa un enorme libro que, aun desde lejos, llama la atención por el tamaño de sus páginas y los colores de sus portadas, habla a los presentes, a través de la megafonía. 

Hay una larga cola de clientes últimos, cargados de libros, materiales de papelería, objetos de regalo,… que han podido adquirir a precios que rayan en lo simbólico, -porque no sean ‘gratis’-, comentan en murmullo apenas inteligible causas y reflexiones de la situación. Van dejando casi vacías, estanterías, expositores y mesas; muebles que tanto tiempo han ofrecido, ordenados y sugerentes, los libros destinados a distintos y diversos lectores, esta noche muestran huecos y evidente desorden derivado de las dudas de clientes postreros y apresurados en la elección de qué volúmenes llevarse de entre lo que va quedando, que ya es poco.
Se amortiguan los comentarios hasta decolorarse.
Silencio, se escucha.
Resuenan palabras pronunciadas desde el entendimiento, desde el tiempo y el trabajo, desde el corazón. No hay acritud, sí responsable sensatez. Ana presenta y quiere que el cese y clausura se viva, aún en la congoja y la nostalgia, como una fiesta: si los cuentos de “Las Mil y Una Noches”, están en el origen de la narración.

“En lo más antiguo del tiempo y en la edades más remotas, hubo una vez…
-     No te fíes de los hombres –le advirtió-, pues saben cómo cazar las aves y pescar los peces”.

El final de la trayectoria, de más de un siglo y cuarto, de esta librería se ha de concluir con el placer de quienes han vivido en la lectura de los relatos, del pensamiento y de las técnicas; con lo que se ha aprendido a afrontar las horas y los días; los libros que han iluminado para ver el interior de las personas, y también a ser resistentes ante las adversidades, plantando en los páramos sociales la poesía, la fantasía y el deseo de un mundo mejor.
Y con el manifiesto agradecimiento a todos. Desde la inquieta tranquilidad que confieren los libros, leídos y por leer.

“Entonces, el administrador relató la historia de un hombre que, a pesar de ser muy rico y bien parecido, robó oro por el amor de una mujer y perdió por ello la mano derecha”.

Se percibe el rumor de la calle Mayor cartagenera. Es la “Noche de los Museos”, Cartagena está bulliciosa y muy animada en esta noche nada perezosa. En muchos lugares hay largas colas para visitar los museos  de la tres veces milenaria Carthago Nova, se ofrecen músicas diversas para públicos y edades distintos, teatro al aire libre, celebraciones, arte,…  

Si en esta noche, Cartagena es una fiesta, Ana Escarabajal quiere que estas horas finales de su ámbito de los libros, se concluya leyendo y sea un homenaje festivo a los libros y a los lectores. “Una noche más, dentro de la normalidad que debe conducir el espíritu y la aventura de leer”.

En pleno fragor del mundanal ruido del centro de Cartagena, cierra la librería que ha acogido centenares presentaciones de libros, con presencia activa de sus autores y de editores; espacio donde también se han desarrollado diversos clubes de lectura, de pequeños y grandes lectores.

La opción de Las Mil y Una Noches responde a una anécdota de la infancia de Ana, cuando leyó por vez primera la obra que marcó su "vida de lectora". (Pocos años después supo que su lectura estaba prohibida: era el tiempo del franquismo).


Una bailarina de danza oriental, descalza y una permanente sonrisa evocadora de aires lejanos, con traslúcidos velos blancos y de color arena del desierto,  vestida con laminados dorados, intercala sus bailes entre las lecturas de los cuentos de Las Mil y Una Noches.



Tras un instante, vuelven a sonar las voces que, singularmente, desde la modulación de la fantasía, del misterio, el embrujo de estos relatos… hablan a todos. Leen escritores, artistas, amigos y amigas de esta librería, personas de todas las edades lectoras que desgranan los cuentos ofrecidos a la escucha de los presentes, que acabará avanzada la madrugada del domingo. Aunque la lectura invita a que se esté lejos de prisas, necesita tiempo, tranquilidad y un espacio cómodo, estar aquí, esta noche final, para escuchar un libro sigue siendo un ritual de lectores.

“El cuento del pescador y del genio concluyó poco después de la medianoche, así que Sahrazade decidió relatar una nueva historia hasta la llegada del alba. Y contó: que una noche entre las noches, el califa le dijo a su gran visir:
- Quiero que recorramos la ciudad para saber si el pueblo está contento…”

La librería, tienda física básicamente, ya no funciona. Pero vive en la memoria y en los sentimientos, tantos como los lectores: mientras haya personas que fijen sus ojos y acaricien las páginas del formato físico que es el libro, habrá merecido la pena donde se adquirió la savia de los libros.
Y los personajes, los paisajes que son, en realidad, testimonio y coartada para dar voz a los pensamientos, a los sentimientos, seguirán vivos. Y encontrarán caminos para llegar a nuevos lectores. Sus historias de intrigas, misterios y fantasmas, de buen humor y de belleza en versos, son bastante más que un instrumento para mostrar el latido de la vida, de todas las vidas, para entender y entendernos.

No hay tristeza, no debe haberla, tal como nos ha pedido Ana. En esta última noche nos queda el monólogo interior de esta experiencia estética para los lectores. Y que la estupenda sencillez de esta ceremonia de despedida, cada día esté impregnada de una candidez intemporal. Porque cada relato nos propone un viaje y un juego. Y así nos acompañamos todos, con los protagonistas de cuentos y versos, de entendimiento, de pensamiento y futuro.
Deambular ante estanterías con libertad y sin rumbo fijo, nos acompaña con una de las virtudes y características del texto: el viaje como vida propia, por el deseo, por la ilusión y los recuerdos.


Para decir “¡Adiós!” a Librería “Escarabajal”, en esta noche, fiesta de dulce despedida, hasta que, en el nuevo relato de una historia deseable e interesante, nos restablezcamos en el valor y en su esplendente sentido.

jueves, 2 de mayo de 2013

NOCHE CON TRADICIÓN FLORIDA EN LAS CALLES DE MURCIA



Hay momentos en los que uno se puede trasladar a un lugar imaginario, incluso a pensar si, hace más de dos siglos, esto que vemos y escuchamos en cada última noche de abril, en Murcia, fue como hoy y si lo percibimos como real, si tiene una existencia que se modifica y revitaliza al paso del tiempo.
Una noche de concesión a la historia popular, a la tradición costumbrista y, por tanto, razonablemente fuera del tiempo. Es entretenida y, personalmente, puede contener algún momento memorable, además de encontrarse con amigos y conocidos y saludarse con desenfado.
Ya es un prodigio que existan y se mantengan tantos grupos y rondallas depositarias de esta tradición del canto popular, convirtiendo en festiva la noche final de abril. Pero ahí están.
Se pudo comprobar que la letra del mismo canto, “mayo”, varía según el grupo que la cante; pequeñas variaciones –algunas, no obstante, curiosas o significativas- que pueden estar motivadas para ajustarlas a una lógica en la comprensión de su significado en quienes las cantan o, en algún caso, –habría que investigarlo para asegurarlo, no sé si merece la pena-, se pueda deber a motivos especulativos como, por señalar un ejemplo, el de suprimir/sustituir el verso “con permiso del señor alcalde”. 

Son arreglos que pueden contener algún que otro pique subyacente, disimulado en la que casi nadie atiende al significado de cada verso. Pero, para mí, el hecho de que no sean claramente manifiestos no rebaja su importancia ni sus efectos.

[Haré referencia a una anécdota, que se pretende ilustrativa, pero que nada tiene que ver con esto de los “mayos”. Ocurrió en un pueblo cercano, en el que representaban “La Pasión de Jesús”. Uno de los actores, -aficionados todos-, que interpretaba a un miembro del Sanedrín, tenía que decir:
- “Por allí viene Judas. Torvo trae el ceño”, (expresión recogida en el libreto, que quería significar que Judas llegaba y accedía seriamente perturbado, ansioso e intranquilo).
Pero el actor, a la segunda frase, le confirió, con su entonación personal, un significado muy distinto, atribuyéndole al verbo “torvo” un significado de nombre de persona:
- “¡¡Torvo, trae el ceño!!, -solicitándole al tal “Torvo” que aportara a la escena un objeto llamado “ceño”.

Hubo que cambiar la expresión por “Mala cara trae”.
Dicho sea esto como pretendido aval a los mencionados cambios y variantes que se producen en los versos de un “mayo”. Pero, en fin, dejémoslo aquí].

 Con la figura central de la Virgen María, -es un canto de origen pagano y popular, que se absorbió por la iglesia católica, para solicitar del cielo decisiva ayuda para las buenas cosechas-, se entona en los más de 50 altares y/o cruces de flores instalados en Murcia capital y pedanías. Estos lugares reciben, en un ritmo pausado pero constante, el tránsito de rondallas y peñas huertanas, que cantan el mismo “mayo”, con resultado de calidad desigual en la interpretación y modulación de las voces, pues depende, en gran parte, de la composición del grupo aficionado.


(Una peña, además del “mayo” habitual, canta “Madre”, pieza de difícil interpretación, a cuatro voces).

Sin aspavientos, entre la música y el canto en su peculiar estética, cada asociación responsable de altar ofrece a quienes quieran, gratuitamente, bizcocho, otros dulces y la mistela, (vino dulce de la tierra). Se genera un ambiente acogedor y alegre. Los concurrentes y espectadores así lo comentan, estrenando el nuevo mes.
Es un buen pretexto para paseo nocturno en las zonas de la Murcia antigua. La noche amable, tras la lluvia de la tarde. Quizá por desconocimiento, y porque no sea “moderno”, la asistencia a esta manifestación popular de cultura tradicional es limitada, según segmentos de edad. Y porque cada uno de esos lugares que se frecuentan en esta noche, se vuelven a releer en un complejo de recuerdos y ensueños, que se suman a la realidad del momento.
La noche avanza, en las dos horas que dura el acontecimiento, que sucede por antiguos senderos y calles que serpentean entre los edificios, de noche, con farolas que iluminan las piedras de monumentos. No deja de ser sorprendente por la forma, sólo atendiendo a los detalles imprescindibles, peculiar efecto de provisionalidad, sin dar pista de su significación y su relevancia. La ciudad de Murcia, -una ciudad tanto en color como en blanco y negro, no es sólo el lugar de la narración: los detalles topográficos tienen su efecto y convierten las imágenes del pasado en algo cercano y claro, aunque con sensación de vínculos que se quiebran.

Hasta el próximo 30 de abril.

jueves, 21 de marzo de 2013

DÍAS DE ARTE EN DELEITE COLECTIVO: MÚSICA Y POESÍA.


Música, canto, esculturas,... Símbolos y alegorías para todos, devoción de muchos.
Es su momento.
En la calle y en el interior aparece la poesía y la música, compartiendo tono, ritmo, sonoridad,…
El lenguaje musical es abstracto; la poesía muestra una expresión más figurativa.
Pero coinciden en sensaciones, armonías y ecos. Las obras musicales, como las poéticas, se reciben como lo que son: un diálogo entre un “tú” y un “yo”, son camino de comunicación. La poesía no se agota en ella misma y late en la música, que extrae lo mejor del corazón humano: toda interpretación musical es amorosa: los sonidos de la música y de la poesía están hechos de evocaciones sonoras y visuales.

La Música adquiere singular significación en esta época del año por diversos fundamentos: La música como realidad y metáfora de la cultura occidental. Y, más concretamente, es una realidad que la música en alegoría a la figura de Jesucristo y sus personas cercanas habita en más de la mitad de todas las composiciones musicales, desde que tenemos noticia y audición en Occidente.


Seguro que, voluntaria o indirectamente, en estos días escucharemos “La primavera”, de Vivaldi (http://www.youtube.com/watch?v=KzwnY8ejk2w), y otras composiciones que transmiten energía y cierta alegría, como si quisieran ‘despertarnos’ de un sueño frío.
También hay ocasión de asistir a deleitarse con los conciertos, en diversos espacios: los auditorios y las iglesias, por lo de la Música sacra. Se escuchará lo que haya programado, (se nota la restricción cultural, derivada de la economía frágil y escasa). Es la Música extensa de audiciones e interpretaciones de grupos y orquestas.


[En las audiciones íntimas, me suelo decantar por J. S. Bach, en sus dos “pasiones”:
· la según san Mateo, (aquí sitúo el coro inicial: http://www.youtube.com/watch?v=KU1S32AQ3Uo)
· Y la Pasión según san Juan (http://www.youtube.com/watch?v=VHLDgxyvTjI).

· Y, ¡cómo no!, “Requiem, de Mozart, http://www.youtube.com/watch?v=KWqvjDX1R6o).
· Y cualquier composición de autor, intérpretes y calidad de audición de que se pueda disponer.

Es tiempo de consideración musical y gozo sensorial, que dejará un poso sonoro agradable en el ánimo.

En la calle, las bandas de música sembrarán las marchas pasionarias y procesionarias; (hay bandas de calidad verdaderamente destacable, aún en la dificultad de la audición en el espacio abierto y el ruido entremezclado, como esta marcha, “El abuelo”, http://www.youtube.com/watch?v=JgkaxGyrtYk).







Los Auroros. La música monódica.-
La tarde y la noche del Jueves Santo, en Murcia capital, se puede escuchar, en la plaza de san Agustín a diferentes campanas de Auroros, (http://www.youtube.com/watch?v=LApyBz-IECk).

También en diferentes puntos de la procesión de esa noche, la del Cristo del Refugio, llamada asimismo “de las Corales”, porque diferentes y muy diversos colectivos coros y Orfeón, -incluida La Tuna-, situados en las esquinas y bocacalles, cantan al paso del Cristo, en la procesión del silencio y la oscuridad.

Música y Barroco figurativo y colorista en la calle. Diversos desfiles de imágenes, -siempre nos acordamos del Viernes santo de Salzillo-.

Escuchamos música y también tenemos en cuenta  al intérprete que muestra un cuidado exquisito de las formas, algo más noble aún: el trabajo de los músicos es sencillo, pero extraño, profundo: un concierto que es casi un misterio de fortaleza vital.

La Música: emotividad y placer que se viven en un despierto sueño y que se convierte en la celebración de los días y las noches.



Y por ser el día de la Poesía, hoy 21 de marzo, aquí dejo esto.



TRAVESÍA DE VUELTA

Al  atardecer regresan,
se restituyen mis palabras.
Traspasaron sus voces
el amanecer íntimo,
envueltas en luz intuitiva,
impulsadas y sensuales,
cercanas, una a una,
ligadas, inseparables.
Palabras calladas,
señales en grito,
itinerario de oídos
que leen perfiles
en otras miradas.
Cansadas, retornan
en la hora de las sombras,
palabras compañeras.
Desandan intactas el olvido,
más hermosas aún,
cabalgan sobre la brisa
en el silencio de la espuma,
y en las olas del tiempo.
Sin caudal de otros labios
que las hayan mirado,
la luz vacilante desciende.
Un faro les muestra
los caminos cálidos
y abrazo de acogida.

miércoles, 13 de marzo de 2013

UNA MUESTRA Y UN ARGUMENTO: LA ARMONÍA PARA REGRESAR A LO HUMANO ESTÁ EN LA POESÍA Y EN EL PENSAMIENTO.


Hace dos días, en hora temprana de la mañana, al salir de casa para las compras, me llamó la atención que tres chicas de aspecto estudiantil querían hacerse una foto con fondo de pared que creí de piedra lisa, no contenía nada más hasta ahora. Me acerqué, -me sorprendía al paso-, y leí una pintada que había irrumpido tras la noche. Ahí estaba. En la risa nerviosa de las jóvenes había un contenido y una intención de mensaje: “…esto se lo envío a…”.

Detengo el paso y me quedo a leer, no porque sea mucho, sino por permitir que me impregne el breve e intenso texto de la pared. Me gusta.
Creo que es una caricia gritada, con ternura y simpatía, a todos los ciudadanos, o sólo a quienes pasen por aquí.
No es la primera pintada que he visto por la ciudad ‘firmada’ por este supuesto “colectivo” de ‘Acción Poética’; en otras calles ha hecho su advenimiento estos mensajes claros, sencillos en su evidente y sensible complejidad.
[En realidad, hay una ambigüedad: o se trata de una ‘acción poética’, como el acto de estampar en la pared un texto notablemente elaborado con gusto y ánimo delicado; o hay una persona o personas que se autodenominan así, en este grupo que, en su nombre, avisa que será dinámico cuando convenga].

 Dicen los estudiosos y analistas (pensadores, sociólogos, psicólogos,…) que, en momentos de crisis social, -aferrada y sostenida por lo económico y la inseguridad-, la desorientación hace que, por un punto, aparezcan personas que hablan solas y en voz alta, y expresan algunas de sus razones del por qué se sienten marginadas, aunque no se entienda en lo que consideramos ‘discurso normal’: los vemos en las puertas de supermercados y en espacios transitados, donde hacen oír su proclama sin esperanza y, casi siempre, ininteligible.
(Excluimos de aquí, por supuesto, a quienes hablan por el teléfono móvil caminando por la calle, pues se les supone que tienen interlocutor).
Y por otro flanco, brotan este tipo de manifestaciones, como a la que hoy hacemos referencia, explícitamente sensibles, aparentemente dirigidas a una persona pero que, como es más que hipotético y verosímil, se puede apropiar cualquiera y quien quiera sentirlo y compartirlo así.
Hay que saludar, con alegría y esperanza, que haya quienes quieran aportar y estimular, siquiera con una sonrisa, a paliar e intentar salir de esta situación de hondonada social que vivimos.
Se podrá aducir que las pintadas afean las paredes y estorban a la vista. Es cierto. Pero no en este caso, me atrevo a decir otra cosa.
Fijémonos. La pintada está hecha en tinta negra, al modo tradicional de los recados y avisos anónimos en los muros y  tapias, dirigidos a los poderes públicos o a personas concretas. (No es un grafitti o símil-dibujos de jovencitos que colorean paredes y puertas como marcando territorio, como hacen algunos animales, de otra forma).
El escrito plasmado en esta pared de la murciana calle Segura, esquina a plaza de san Agustín, está trazado por alguien que lo hace con ortografía correcta y resaltando las tildes. (Esto nos puede conducir a pensar que ya tiene ‘cierta edad’ y formación, tanto por el dominio ortográfico como por la construcción de la frase).
Asegura, en negativo, (“No sé qué verás en mí,…”) que alguien pone los ojos y contempla a otro/a alguien; a éste último le agrada sobremanera sentirse avistado y distinguido; por ello implora que la mirada no se desvíe y permanezca, (“…pero no dejes de mirarme”). 
Es una invocación a la presencia mantenida.
No sé si la frase es original o plagiada. Me da igual. Porque es hermosa. Y muy pensada: poesía y pensamiento, fundidos y solidarios.
 Os invito a dar la bienvenida a este tipo de escritas manifestaciones públicas. Ojalá que os produzca, cuando menos, lo que a mí: cuando paso junto a la pintada, leo y sonrío. Creo sinceramente que es un estímulo para mirar con cierto optimismo al mundo y a las personas.

Palabras que habitan la calle y en el día.
Habrá quien vea en ellas
un adverso umbral.
Las leo.
Me gusta asomarme
y permanecer.
Salgo a la calle
por si tropiezo contigo,
autor o autora,
de esta circunstancia
de amor y vida.
Pared donde el viento resbala
y el mensaje permanece.
No hallo tu rostro,
pero atesoro tus palabras,
prendidas y detenidas
en el tejido pétreo.
Y ahí, en la pared,
un salmo culminante
clamando con música,
en un zumbido animado,
vivo y simbólico,
donde el dolor no tiene acogida.

martes, 12 de marzo de 2013

11 - M: INCESANTE ESCALOFRÍO, DOLOR, TRISTEZA Y DESCONCIERTO.


(En el día después al 11 de marzo).

El principio del recuerdo lo sitúo en el autobús urbano, yendo hacia el trabajo. Como todas las mañanas, también aquella se oía la radio. Súbitamente, cambian las palabras y el tono en quienes están en los micrófonos de la emisora: se va creciendo desde lo dramático a lo desgarrado; todo se transforma hacia la tensión inquieta y el sobresalto de espanto. Informan atropelladamente y en desconcierto de que en diversos trenes y estaciones de Madrid y sus proximidades, también en la de Atocha, ha habido tremendas explosiones. Son atentados terroristas.
Desde aquí, a 400 kilómetros de allí, el autobús seguía el itinerario en un sobrecogedor silencio, sólo quebrado por la aceleración del motor y el chirrido de los frenos.
Se escuchaba la incesante y apresurada crónica, descompuesta y plagada de horror e inerme angustia: explosiones en los trenes,… Empieza y crece la cuenta de muertos y heridos,… Las palabras se atropellan en la boca de los cronistas radiofónicos. Es muy duro y sobrecogedor escuchar. Así estaba ocurriendo.
Y pasan los años. Se convierte en un hecho histórico, más que un episodio, más que un testimonio; en él se contiene y se avisa de que la amenaza terrorista y la intolerancia siguen vigentes.

Las víctimas del terrorismo no pueden dejar de ser un referente moral, que ayude a crecer humanamente y a vivir. El momento del 11 marzo de 2004 no puede quedarse relegado en un recuerdo apuntado en la agenda de cada año que transcurre, sino que es y sigue siendo un hecho que condiciona el sentido de la vida, como primer derecho y valor universal; y para tender a superar los sinsentidos -perpetrados por humanos, vaya,…- de los terroristas y sus ideólogos.

Pero, ‘ah!,  hay quienes quieren conservarlo “vivo” -?- de otra manera: con la constante siembra de dudas sobre la autoría, apuntando, con anidado rencor y resentimiento, casi incomprensible entre afectados iguales, que somos todos, –el dolor no sólo es de las víctimas, aunque en ellas sea principal y cardinal-, por la matanza y destrucción.
No acierto a comprender qué se pretende y qué se gana con lanzarse sospechas y culpas entre españoles e instituciones. Dudar, tras nueve años del doloroso acontecimiento, sólo puede conducir al fraccionamiento social entre igualmente golpeados y doloridos.

Pero los muertos, heridos y afectados por el 11-M ahí siguen estando: en la permanente memoria de su sacrificio impenetrable, que informa e ilumina, -si queremos así recibirlo y entenderlo-, de lo que debemos sentir y procurar hacer para seguir con ánimo en la convivencia.