lunes, 18 de mayo de 2009

PENSAMIENTO, TRABAJO, JUSTICIA Y AMISTAD: ÁNGEL PRIOR OLMOS, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA


El itinerario por la carrera universitaria profesional tiene un hito cumbre muy importante, es una cima difícil de escalar, a la vez que dulce: acceder a la Cátedra, a la condición de catedrático. Es por que ha buscado y trabajado para ello: acontece que Ángel Prior Olmos, tras una intensa tarea docente e investigadora, la alcanza con todo merecimiento.

Lograr esta cumbre lleva anexada una nueva y profunda forma de respirar en la ciencia y, probablemente, en la docencia: ser catedrático no es el final de nada y sí el principio de mucho, porque se abre una nueva e ilusionante vía que, unas veces será ancha y en otras mostrará angosturas. Con las características de la dinámica del conocimiento, porque el acceso al saber no se acaba, no se concluye, y se mantienen y reformulan las preguntas por la vida, por el destino del hombre, por la historia, por la ética,…

Sigue vigente el largo itinerario de aprender a mirar a las personas y a las cosas, y preguntarse por ellas, abordando con nuevas formas. Y, además, la cátedra confiere y aumenta más exigencia y mayor responsabilidad si cabe, porque desde las funciones docentes y administrativas, superándolas, se es aún más observante y exigente: consigo mismo, con lo que se ofrece a los alumnos y con lo que se expone a la creación, a la difusión científica y a la crítica académica: estar en la cumbre, además del reconocimiento a la labor docente e investigadora, lleva aparejado la exposición a vientos y miradas, por lo que la exigencia y autoexigencia en la calidad del trabajo y la exploración científica están garantizadas.

En el acto académico y administrativo que hoy ha tenido lugar, ha comparecido Ángel Prior Olmos ante un Tribunal universitario de expertos y acreditados miembros de la Cátedra. Ha defendido su amplio y trabajado currículo y, a su vez, ha entablado un diálogo entre iguales, donde todos tienen, indudablemente, algo que decir en un fundamentado y sincero interés por la conversación intelectual, señalando los logros, subrayando las coincidencias y manifestando las discrepancias.

Así es el ilusionante e interminable camino del pensamiento y el diálogo filosóficos en la búsqueda de la verdad y el sentido: aportación, contraste, disenso y consenso, avance, creación, revisión y asentamiento, desde la responsabilidad del método y la observancia vocacional para aportar algo más en la reflexión filosófica. Ángel Prior, hombre, docente e investigador incansable, de sólida andadura vocacional y moral, con escrupuloso sentido del deber universitario, aporta su conocimiento, análisis y reflexiones en las corrientes actuales de la Filosofía, una semilla que seguirá germinando con vitalidad.

El Tribunal, presidido por el Catedrático Sevilla, ha concluido en que Ángel Prior Olmos reúne todas las condiciones para desempeñar la Cátedra: así lo ha anunciado el Secretario del Tribunal el catedrático Antonio Campillo Meseguer.

El Decano de la Facultad de Filosofía de Murcia, catedrático José Lorite Mena, haciéndose portavoz del sentir unánime del Tribunal, ha expresado que, además del significado académico del acto, ha sido un reconocimiento de justicia y amistad al trabajo desplegado por el que es proclamado catedrático en el acto de hoy. Los también catedráticos y miembros del Tribunal, Ignacio Izuzquiza y Patricio Peñalver manifiestan tanto la confianza como la seguridad de que el nuevo catedrático desarrollará su obra intelectual y su labor al servicio del saber y la reflexión, pues el trabajo, la docencia, la investigación y los libros son parte consustancial de Ángel Prior.

Posteriormente al acto, en un momento de brindar por el nuevo catedrático, se ha podido departir amistosamente con los asistentes, el admirado profesor José López Martí, el psicoanalista Pedro Sánchez, el profesor de Filosofía del Derecho José López Hernández, el catedrático Eduardo Bello,…

Y coincidimos en desear razonable y esperanzadamente en que Ángel Prior continúe alimentando el fuego intelectual y docente, haciendo suyas las palabras de Goethe: “Llega a ser el que eres”.

jueves, 30 de abril de 2009

“ESTAMOS A 30 DE ABRIL CUMPLIDO: MAÑANA ENTRA MAYO…”


Un año más, en la noche del 30 de abril al 1 de mayo, el canto de los mayos recorre la huerta, los pueblos de Murcia y, también, en la capital de la región. Rondallas y grupos irán por las calles, visitando las cruces de flores que se erigen en fachadas de iglesias y en lugares emblemáticos.

Allí les recibirán hombres y mujeres, de parroquias y peñas huertanas, que han preparado dulces y mistela para que, cuando acabe el canto, puedan degustarlos. Y no sólo ellos, sino también los devotos y curiosos que se acercan podrán saborearlos gratuitamente.

En letra de los cantos predomina lo religioso de dedicación mariana: tras pedir licencia al poder para usar la calle y cantar; se dirigen por una parte, a María y, por otra, pedir la abundancia de la cosecha y su protección contra las amenazas.

[Hay otros ‘mayos’ mundanos en los que se elogia la belleza de la mujer, pero no son éstos los que en la última noche de abril se oyen por las calles de Murcia, sino los de asunto religioso].

Sobre las diez de la noche, en la plaza de la Cruz, junto a la catedral, se inicia oficialmente el canto de los mayos. Tras el tañido de las campanadas en la torre, las voces corales, acompañadas de guitarras, laúdes, bandurrias, violines, panderetas, postizas y cañas suenan para recibir al mes de mayo.

“A la puerta de la iglesia

Venimos con gran contento,

Sea bendito y alabado

El Santísimo Sacramento”.

Después se abren varias rutas de recorrido por las rondallas. Por seguir una de ellas, se va desde aquí por la calle Trapería hasta la cruz de la plaza de Santo Domingo, frente a la iglesia donde se renueva el canto y se come lo preparado.

“Estamos a treinta

De abril cumplido,

Mañana entra mayo

De flores vestido”.

De ahí a Las Claras, donde se concentra el calor de la presencia, entre devota y curiosa, de mucha gente, ya que se ha dispuesto, además de la cruz preceptiva, un altar con imagen de María.

Y así se puede ir a diversos puntos, como el Arco de la Aurora, la iglesia de san Miguel, la de san Nicolás, el museo ‘Ramón Gaya’,… Hasta que se concluye, oficialmente, a las doce, en la puerta de la iglesia de san Antolín. Otros lugares de Murcia también acogen el canto, por otras rutas, como la del barrio del Carmen.

“Adiós Madre venerada,

Míranos con compasión

Y con tu bendita gracia

Cúbrenos de bendición”.

La noche acompaña. No hay que decir más para el paseo surcando el mar de las calles y plazas nuevamente, sintiendo el canto tradicional de los “mayos”, respirando para que quienes quieran, en grupos o en solitario, cultiven la invencible costumbre de cantar.

jueves, 23 de abril de 2009

PALABRAS EN LA NOCHE: LA CITA DE LAS LECTURAS


Se acerca la medianoche. En un ambiente primaveral, con agradable temperatura ambiente aun considerando la hora, en el jardín del Museo de la Ciudad, Soren Peñalver, poeta de personalísima singularidad, actúa de coordinador no ceremonioso, con amistad afable para con todos los presentes y también los ausentes, en este su tiempo literario, como cada 23 de abril recién inaugurado, dedicado a los textos poéticos; pero, sobre todo, a un buen puñado de amigas y amigos que escriben y que leen, que aquí están gustosos en la cita.

Leen poemas, cuentan y explican anécdotas que viene al caso, recitan,… se intercambian palabras: el jardín se ha convertido en la Casa de la Presencia, como dice Octavio Paz. Es la noche literaria por excelencia, cuando nos acordamos de Cervantes y de Shakespeare.

Y, entremezclando las palabras con la música, con notable inspiración, Manuel Muñoz Zielinski, músico y fotógrafo, artista múltiple, acompaña a quienes hablan y ameniza continuamente con su guitarra, sin protagonismo pero, cuando calla, se nota su falta. Improvisa y crea, acomodándose a cada texto, a cada voz, con cálida afabilidad de música y palabra, sin estridencia alguna.

La noche sigue amable en lo atmosférico y cada vez más cálida y emotiva en los textos de quienes acceden al atril que administra Soren Peñalver. Siguen y se enlazan los poemas, los relatos, los recuerdos creadores, las referencias literarias,…

En las mesas redondas dispuestas en el jardín, circulares y para el ambiente de diálogo poético y literario, la dirección del museo nos obsequia con frutas frescas cortadas y copa de cava, que agregan un toque dulce a la noche de las letras.

…No puede faltar Miguel de Cervantes. Y resuena Neruda, y la palabra de García Lorca. Hablan escritores y poetas murcianos. Aparece también Machado, Jaime Gil de Biedma con su abrazos, (“Pasan lentos los días /y muchas veces estuvimos solos. / Pero luego hay momentos felices/para dejarse ser en amistad./Mirad:/ somos nosotros”).

Y se hablado esta noche en varios idiomas. Hay que señalar los dos poemas recitados en rumano por Lumínitas Pigüi (“Lago azul”, “Y si…”) y vertidos al odre del castellano por su hija, Juana López Pigüi.

Más poemas, más textos y palabras surcan sutilmente la noche cálida de Murcia, desde que Jesús Fuentes Ródenas inaugurara lecturas con el poema de la niña malograda.

Lectura continuada y música, cava y frutas, aplausos y miradas cómplices y complacidas. Así se ha llegado a las dos de la madrugada. Ha sido un momento emocionante en torno a la poesía y a la vida de los poetas; alegre porque se vive este encuentro. Volvemos a la calle, regresando de un ambiente de tranquila, a la vez que inquieta noche de las ideas, de los poemas, de la palabra escrita y dicha en voz alta, donde los libros emitían olores de noche cálida primaveral de Murcia.

Antes de dormir, lo mejor que se puede hacer en La Noche de los Libros es leer un momento, en la cama, algún párrafo, fragmentos de ese ejemplar que tenemos vivo en la comunicación con su autor, que nos conducirá al territorio de la imaginación, del pensamiento y de los sueños.

sábado, 11 de abril de 2009

LAS GACELAS HABLAN CON UN VIVAZ LEÓN SOSEGADO


Fulgencio Martínez, para sobrevivir, se dedica a la enseñanza de la Filosofía. Y es quien necesariamente, para vivir, escribe poemas que luego apresta en libros. Los publica desde hace años. En estos días ha dado a la vista y al oído un nuevo volumen de su intensa vida poética: “León busca gacela”.
Lo leo. Intento planear cómo recibir el torrente de imágenes y palabras que emerge de este libro. Es complejo, palabras como el propio autor.
Fulgencio es, vitalmente en sí mismo, como persona que se derrama en las palabras, una combinación poemática: sonríe para denunciar situaciones ácidas, incómodas o injustas; adopta porte taciturno para hablar de las manifestaciones y los entresijos festivos y alborozados de la convivencia y el encuentro humanos. Y siempre concluye con una llamada a honrar todo lo que ocurre: si es bueno, tomaremos vino del Duero celebradamente; y si no lo es tanto, pues trataremos de sonreír con libertad mientras nos despedimos.
En este libro del que hablo, el “león fulgenciano” se ha civilizado con el contacto y trato de los humanos. Admira y necesita a las humanas gacelas, busca su proximidad y contacto, confianza e intercambio ‘en la cima del mundo’, en los niveles más altos de humanidad; por lo que ha puesto seda en las garras y rosas, con sus espinas, en los colmillos. Y se nota en que ha conjugado la descripción de cada situación vital con la actitud de sus frases inspiradas.
En el poema que da título al libro, el león es una soledad, “la sabana majestuosa de fuego y silencio”. El león está triste y trasciende su animalidad feroz mediante el sueño venusiano al encontrarse con esa cima donde todo se dice, todo se habla y se comparte. Para seguir con la expulsión de los espíritus de invierno, donde no emergía la luz.

La poesía de Fulgencio está tintada de un fuerte nihilismo: la nada se repite. Y aparecen las dudas, porque nada es seguro, aunque haya sueño por un mundo libre. Mientras no llega, hay que seguir en la cotidianeidad:
“Los que vivimos abajo
somos igual que hormigas,
tenemos hábitos poco singulares:
trabajamos, comemos y dormimos
y practicamos nuestras aventuras
a unas horas determinadas”.

Pero afuera hay ruido que altera el ánimo, nos priva de la paz de humanos normales, que podríamos conseguir la renovación de cada día recitando el poema de cada amanecer. Aunque los encuentros y desencuentros, como el sabor que se va perdiendo, conducen a la nada:
“Hoy le mandé un retrato mío,
No sé ya si soy.
Dile,
Retrato, dile
A qué sabe la nada”.
Lo que nos lleva al temor por la muerte, “que vino a jodernos a todos”.
Fulgencio pertenece a los educantes y sufre de la tristeza del aula en vacaciones, donde pudiera todo resolverse, pero sabe que los días de clase son “de sordera y engaño”; los días en el verano huyen “como un papel al viento””.
Pero revive el deseo:
“…que el deseo mío / es ya una forma / de presentimiento”.
Sensualidad e intercambio inconclusos. “Pudo ser la victoria de la risa”. Sensualidad que es descripción del diálogo sexual:
“El deseo de los dos callando en todo:
hasta tirar por el aire los caballos,
hasta derribarnos sobre los cuerpos
con furia dulce”.

Volver a lo cotidiano, aunque sea en días vacacionales, “Mediodía bajo el cielo del sur”, donde ese opta por introducir la cabeza en el agua para poder pensar y que no distraiga el incesante hormigueo desconsiderado de gente en un ignorado mar de civilización.
Pero quedan las palabras del poema, que “tienen hielo y fuego” y así ejercen su poder.
“Algo de lo escondido vuelve / si sabes esperarlo”.
Con cierto temor a que el pasado emerja como “ropa usada”: “…así la voz que tuve en un pasado / me es ahora, de ajena y actual, novísima”.
Lo hemos intentado.
Fulgencio Martínez lo ha acometido. Pero las palabras, dice, “no son salvavidas”. Y hay momentos en que hay que abandonar la razón, “…como un día en el que diese gusto / comenzar a crecer”.
¿Hay promesa de futuro en la poesía de Fulgencio Martínez? La hay, pero inconcreta:
“El vaso que busco todo el camino
no tiene hora ni día, ni reclamo,
no aparecerá a escena antes ni después,
ni porque yo me ausente, y lo olvide,
ni porque yo lo descubra”.

Pero cree en el poder facilitador de la música, que nos conducirá a cada cual a su propia y singular vida, para encontrarse con los otros, en concierto. Se avecina y espera el amanecer, como el “panadero, mi noche a las manos / que amasan con vigor mi sustento”.
Los poemas de Fulgencio son para leerlos en voz alta, a ser posible en presencia del autor; hablarlos. No son para leerlos en solitario, como si fuéramos clandestinos.
Están pidiendo que los seres humanos seamos gacelas en un mundo donde los leones se ocultan en sombras del deseo: “el poema como objeto del deseo”, donde no haga falta decir tantas palabras para que los cuerpos se comuniquen y se fundan en un humano abrazo de “requisitoria urgente, razón violenta de amor”. Pero en el juego no se puede admitir el dinero falso.
Hay una iniciativa ética en los poemas de Fulgencio, porque no puede, no debe la persona venderse:
“Dejarse violar por una muchacha
llamada inspiración, o como se llame…”
Ni caer en la autocomplacencia de que estamos en unas tierras donde nadie más tiene cabida, porque es de los mejores mundos posibles, cuando otros mundos llaman a la puerta, “vienen buscando algo que comer”.
La poesía de Fulgencio no deja adormilada la conciencia. Lo que parecía ser un pluriverso idílico es un mundo inquietante:
“Me decías que podías nombrar
tres cosas para llevarte a una isla:
la palabra, el silencio,
y el diálogo entre los dos.
Pero ya no hay islas desiertas
sino un litoral y un bosque
urbanizado, ruidoso; ladrillo
y campos de tiro y campos del golf”.


Fulgencio y su poesía cree en el hombre. Y en poder de la palabra.
Saludamos con esperanza en la palabra y en quienes la usan, la mujer y el hombre, con esta nueva aportación de Fulgencio Martínez.
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“LEÓN BUSCA GACELA” Poemas de Séptimo Alba”. Fulgencio Martínez. Editorial Renacimiento. 2009

domingo, 29 de marzo de 2009

LA EXPOSICIÓN DE PEDRO CANO, CLAUSURADA CON EL CUARTETO SARAVASTI


Entre pinturas emerge la música de cuerda en la tarde del sábado. El Cuarteto Saravasti nos premia con su concierto, para la clausura de la exposición de Pedro Cano, Identidad en Tránsito. El marco es la iglesia desacralizada de san Esteban, de alto techo, al que se elevan las notas musicales y las devuelve impregnadas de óleo y argamasa pictóricos.
Los músicos y el pintor lo habían hablado y preparado antes: hay que mezclar al público entre música y pintura, al igual que las imágenes andantes de los cuadros.
Estamos aquí y escuchamos de pie. Comienza la música con Mozart. Las compases se alternan con enérgicos avances del andante Kv. 464 mozartiano. Pedro Cano está aquí, como actor, testigo y notario de la clausura de su exposición.
Antes del comienzo, ha firmado ejemplares de su libro; ahí lo hemos apreciado con su habitual simpatía y acogimiento con sencillez a quienes le piden una dedicatoria, incluidas dos niñas que le han pedido unas palabras para nombre propio. Pedro, con chaqueta de ante oscura, camisa roja sin corbata, pantalón de pana gris y zapatos claros decorados pictóricamente por el mismo, escribe, saluda, abraza y se va al lado del cuarteto musical.
Suena Beethoven. Andante scherzoso. [
http://surscrd-musica.blogspot.com/2007/09/cuarteto-de-cuerda-op-18-no-1-l-v.html] (No es lo mismo, pero por hacernos una idea). Violonchelo y viola marcan los pasos del tránsito, mientras los violines empujan para caminar. Las notas, simultáneamente, cambian y remueven las conciencias ante el cuadro alusivo a Guantánamo, a las rejas, alambradas y la sinrazón de una libertad perdida.
Gabriel Lauret, primer violín, interpreta con límpida y suave energía. (Si tuviera nombre inglés,… Supera al mismísimo Joshua Bell, porque su música es más clara, directa y comunicativa que la del americano). El cuarteto Saravasti es un lujo, al alcance de quienes quieran asirlo.
Llega Schubert. Su andante “La Muerte y la Doncella”. [
http://aam.blogcindario.com/2007/11/00795-f-schubert-cuarteto-de-cuerda-n-14-en-re-menor-d-810-la-muerte-y-la-doncella.html]. Los músicos tienen de fondo a dos mujeres en los espacios de cuadros. Uno es el de la señora mayor que regresa, en su pesado andar cargada y descompensada con las bolsas de la compra, al barrio donde habita, lugar de limitación y pobreza. El otro cuadro es el la muchacha que regresa, a algún lugar que pueda ser habitado en la Sarajevo bombardeada. Viste de blanco, zapato cómodo porque el de tacón es incómodo para caminar después de un largo tiempo de vender el cuerpo para conseguir billetes y monedas con los que paliar el hambre propia y el de la familia. Amanece y se muestra el patetismo del regreso.
Desde la última fila, tras la reja del tabernáculo, se observan las espaldas de los asistentes, todos de pie. Y se genera un inevitable paralelismo con la pintura de Pedro Cano: todos miramos a los concertistas, pero los de atrás ven el envés de quienes están delante; también en los cuadros. Después de contemplar las creaciones de Pedro Cano, vemos de otra manera a los demás. Continúa y concluye la música de Schubert, los ciclistas pintados por Pedro caminan a pie y ahora transportan sus bicicletas para sortear los inconvenientes de la ciudad.
Llega la música de Tchaikovski, el andante cantabile. Es apropiada esta despedida para una de las mejores exposiciones de pintura que hemos tenido el privilegio y placer de admirar. Es un dulce canto, suave, lento, emotivo y envolvente, como si abrazara a cada cuadro y a cada persona de los presentes, porque las pinturas que hoy se marchan nos conmueven, invitan a la reflexión, al dolor y al gozo. Aún más: aquí ha estado el artista y creador, Pedro Cano, acreditando con su presencia la fusión entre pintura y música, entre lo estable y lo fugaz.
Todos podemos sentirnos reflejados en nuestro particular éxodo desde lo que somos hacia lo que queremos ser. Y no hace falta vernos los rostros, porque cargamos la experiencia y queda en la espalda, donde llevamos escrita la vida que mostramos a los demás y la que éstos nos muestran.
Ha clausurado el propio pintor su exposición. Y con sus palabras ha presentado la propina musical, como broche y agradecimiento: una acuarela hecha de música. La de Haydn, en el cuarteto de cuerda de, opus 20, nº 5 en Fa menor.
Larga vida y prolífica creación para Pedro Cano. Y que la veamos y disfrutemos.

viernes, 27 de marzo de 2009

EL HOMBRE DEL CORNETÍN, ACOMPAÑADO DE RITMOS GRABADOS

Al principio del Malecón, en el plano de san Francisco, junto al monumento al de Asís, hermano universal, en los anocheceres del sábado y el domingo, se sitúa este hombre para obtener unas monedas a cambio de sus notas musicales extraídas de su instrumento de viento, un cornetín como los que se usan en el ejército para transmitir las órdenes de movimientos a la tropa en formación o para hacer las llamadas.
Este hombre, inmigrante de un país del este, tiene trabajo en horario amplio, pero de limitado salario. De complexión atlética, se le vislumbra fuerte. En su tiempo de descanso ejercita su afición instrumental, se ubica en este lugar a la caída del sol y entrando la noche, en este espacio abierto donde el frío y la humedad del cercano río en invierno, y el calor del verano murciano, para ofrecer su música y recaudar, si así lo quieren los paseantes y transeúntes, algunos euros que le permitan completar el parco sueldo que recibe con la enajenación de su esfuerzo diario en un trabajo asalariado.
El lugar de tránsito no es muy concurrido a esas horas, sobre todo en invierno, salvo los apresurados paseantes de la ruta del colesterol maleconera que van caminando con rapidez esperando reducir grasas acumuladas a la vez que estimular el corazón. Pero quienes aciertan a pasar por ahí, si no les agobia la prisa, pueden aprovechar este momento de música solitaria.
Este intérprete se distancia del jaleo de los chicos del monopatín y, aquí, junto a los árboles del jardín Botánico, despliega y coloca sus cosas: la bolsa donde viene un bocadillo y botellas de agua, el estuche abierto del instrumento, recipiente que acogerá las dádivas dinerarias. También pondrá en funcionamiento el necesario artilugio que funciona con baterías y transporta con ruedas, el aparato que reproduce un acompañamiento musical pregrabado de diversos ritmos, sobre los que luego sobrepone los sonidos que arranca del cornetín.
Sus notas no son estridentes, y las lanza al aire con suavidad. Toca entonado y se equivoca poco. Su música es la de canciones conocidas, como “Chica de Ipanema” y “New York, New York”. Engalana la noche y le confiere cierto sabor nostálgico a la noche del domingo, donde aún es tiempo de descanso pero se advierte el ineludible comienzo inmediato de la semana laboral. Este músico vocacional y entregado marca la transición de un tiempo al otro, a través de la reproducción de músicas de años pasados, algunos lejanos ya.
Este hombre presenta su oferta musical, la ofrece con seriedad, muestra un poderoso aliento lírico y unas melodías austeras, sinceras, honestas, totalmente personales, llamando a estimular la generosidad del viandante en este escenario donde sitúa y encaja la compatibilidad de las antiguas canciones con las nuevas experiencias, homenajeando a la canción popular.

viernes, 20 de marzo de 2009

ÀGNES HELLER, ÉTICA Y TIEMPO PRESENTE


El pasado 5 de marzo, en la Biblioteca Regional de Murcia, se presentó el libro “Los dos pilares de la ética moderna. Diálogos con Ágnes Heller. La edición y coordinación corresponde a Ángel Prior, profesor en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia. El libro recoge la edición de los materiales de un Seminario científico celebrado en Murcia y dedicado a la obra de Ágnes Heller.

Actuó de presentador del acto el Catedrático de Filosofía Eduardo Bello Reguera, que comenzó situando el tema del libro en el punto de mira de la Filosofía y de la Ética.

Seguidamente tomó la palabra Raúl Herrero, Director de la editorial "Libros del Innombrable". Un hombre bienhumorado y valiente, ya que publica precisamente la clase de libros que menos se venden, lo que ilustró con una anécdota de que una vez que se enteró su editorial de que lo que menos se vendía eran las partituras de ópera, y se decidieron por editar algunas: ganaron dinero y se les agotó la edición. Todo esto para decir que creía en las Humanidades y no en la conveniencia de la oportunidad. Todo ello trufado con un verbo ágil. (Luego, en el breve coloquio final, ha explicado lo del "Innombrable" como homenaje a Samuel Becket, el premio Nobel, -que tiene un libro que se llama así-, y que aunque parezca que lo de innombrable va por Lucifer o Satanás, justo lo contrario: en el religión judía se dice "Innombrable" de Dios.

El grueso de la presentación lo desarrolló Emilio Martínez Navarro, Profesor de Filosofía Moral y Política, hombre avezado en cuestiones de Ética. Desarrolló un riguroso recorrido por el contenido del libro y la axiología de Àgnes Heller, con brevedad y con ponderada intensidad. También indicó que este libro tiene actualidad y va destinado para lectores iniciados en la cultura, teoría y práctica de los valores.

Por último habló el responsable de la edición y del texto, Ángel Prior quien, tras indicar momentos biográficos, un correlato entre vida y obra de Àgnes Heller, (las relaciones con su maestro Giorgy Lukacs, que es su referente teórico inicial desde el marxismo, así como avatares y circunstancias políticas. ¿Quién es Ágnes Heller? Es una filósofa de origen judío que cumple ahora 80 años de edad. Su padre murió en el campo de concentración de Auschwitz. En la pensadora tendrá gran influencia el Holocausto en su trabajo, a la que se añadió otra, la de vivir en Hungría bajo un régimen totalitario comunista y se opuso con radical disidencia.

Àgnes Heller ha ido evolucionando lentamente hacia una obra singular, llegando a constituir una de las personalidades filosóficas más originales de las últimas décadas. Y A. Prior afirmó la vigencia y actualidad del pensamiento de Àgnes Heller y su aportación a la Ética, con una voluntad de pensar siempre los problemas y los retos de cada momento histórico. Autora de obra muy abundante, con más de cincuenta libros a lo largo de los últimos 45 años.

Los dos textos que componen el libro, son inéditos hasta ahora, señaló A. Prior. Y se refirió a la participación de dos profesores de IES en el libro, con sus aportaciones y trabajo: Juan Alberto Pérez Zamora y Antonio Martínez Muñoz.

[Hablar de la teoría de los valores de Ágnes Heller es altamente interesante, pero excede de las pretensiones de esta comunicación. Aquí queda la referencia a la publicación del libro].

Oiremos y leeremos sobre “LA FILOSOFÍA DE ÁGNES HELLER Y SU DIÁLOGO CON HANNAH ARENDT”, en el Congreso que se va a celebrar en Murcia del 13 al 15 de Octubre de 2009. Estará presente la pensadora y autora Àgnes Heller. El encuentro tratará las principales temáticas que caracterizan las obras de Heller y Arendt: noción de filosofía, estudios histórico-filosóficos, problema del mal, totalitarismo, visión de la Modernidad, teoría de la historia, teoría de la acción, teoría política, filosofía moral, visión del arte y de la literatura.